Muchas veces nos decimos a nosotros mismos frases del tipo:
      “Si tal persona fuese de otra manera me sentiría mejor”.
      “Si las cosas fuesen de otra forma… sería feliz”.
      “Si lograra…”
      “Si…”
      “Si…”
Y mientras tanto sufrimos, produciéndonos una enorme ansiedad.
Pero realmente lo que nos hace sufrir no es la realidad, no son los demás.  Lo que realmente nos hace sufrir es cómo reaccionamos nosotros ante los acontecimientos y ante los demás.  Lo que realmente nos hace sufrir son nuestros juicios, sobre cómo han de ser las cosas y las personas.
Si te das un golpe en la rodilla contra una mesa, el dolor no está en la mesa.  Algo está ocurriendo en ése instante en tu rodilla que te está produciendo el dolor.  Análogamente, cuando nuestros juicios chocan con la realidad, se produce el dolor dentro de nosotros.
La realidad no es el problema, y una prueba de ello es que ante un mismo acontecimiento, distintas personas reaccionan de distinta manera. Las cosas son lo que son…independientemente de lo que podamos pensar, sentir o desear. Y aceptar eso, es ponerte del lado de la realidad, no contra ella.