Vivimos en una sociedad en la que cada vez se nos exige más.  Cada vez se demanda más capacidades y cualidades para ser válido.  Parece que cuanto más ganes, más tengas, mejores resultados tengas,… más valioso eres.  La sociedad exige tanto que, hay mucha gente que no puede con ello.  Quizás sea ése uno de los motivos por los que cada vez hay más gente con ansiedad.
Las personas, de forma inconsciente, entramos en ésa dinámica, repitiéndonos a nosotros mismos frases del tipo “tengo que destacar” “tengo que esforzarme al máximo” “tengo que ser productivo” “tengo que hacerlo perfecto”… y sin querer nos convertimos en máquinas.  No somos máquinas.  El ser humano sencillamente no está hecho para ese nivel de exigencia.  Y por ello sufrimos, y por ello hay casos en los que aparece la ansiedad.
Personalmente, he podido conocer gente de gran éxito… personas que al final te dicen abiertamente que son infelices.  Las consultas de los psicólogos se llenan igualmente de este tipo de personas que, al llegar a lo más alto, se dan cuenta que allí no está lo que buscaban, y sienten un gran vacío interior.
También he conocido a personas que ante el riesgo de fallecer por una grave enfermedad, hacen cuentas de su vida… y se arrepienten de haber trabajado tanto… o de haber desperdiciado su vida preocupándose por cosas que realmente carecen de importancia.
Por lo tanto la riqueza, la paz, la serenidad,… NO LA ENCONTRAREMOS en el frenesí de la sociedad actual.  Pienso que hemos de trabajar para poder comer y vestirnos.  Pero no convertir ello en el sentido de nuestras vidas.  La vida es mucho más.  De lo contrario, es como si fuésemos en un autobús con los ojos vendados, viajando por un paisaje realmente precioso… y nos pasáramos el viaje luchando por quién ocupa el primer puesto.  Absurdo, ¿verdad?.