Imagina por un momento que el ser humano no existiera sobre el Planeta Tierra… ¿qué cosas serían buenas o malas? ¿Qué sería justo o injusto? ¿Qué sería importante y qué no?  Nada, absolutamente nada, pues no habría nadie que emitiera juicios de valor.  Y ahora desde ésa perspectiva, observa tu ansiedad. Detente, respira, y medítalo antes de continuar leyendo, tómate el tiempo que necesites hasta que notes que todo su significado te llene.
Meditar sobre ello, me ayudó a entender que la inmensa mayoría de los acontecimientos que nos ocurren, no son ni buenos ni malos en sí mimos. Que constantemente lo estamos etiquetando todo, inclusive a nosotros, llenándomos así de juicios mentales que se convierten en auténticos muros que en verdad no existen. De ésa manera me di cuenta que toooodo es relativo, somos nosotros quienes cargamos de importancia o gravedad lo que ocurre y lo que sentimos.
Fotógrafo: Alberto Pajuelo Peña   http://alberthophotographer.blogspot.com.es/
Aprender a relativizar, fue uno de los pilares en los que me apoyé para controlar mi ansiedad, ayudándome enormemente a superarla.  Comprender que no todo es blanco o negro, y que la vida está llena de ricos matices,… fue un inmenso regalo que aún conservo.