Cuando buscamos el camino para salir de la ansiedad, solemos cometer el error de querer hacerlo partiendo de la visión de todo lo que nos queda por recorrer. Esto es, centrados en la meta final, empujados por el deseo de dejar de sentir los síntomas.
Pero hay que tener claro, que no se sube una montaña mirando a la cima. No se llega al final de un viaje poniéndote de puntillas intentando divisar el destino final. No se termina una tarea sólo imaginándonos su finalización. Date cuenta que cuando nos imaginamos todo lo que nos queda por recorrer, esa imagen se convierte en una pesada losa que mina nuestro ánimo, convirtiendo nuestras ilusiones en frustración.
Cada escalada, cada viaje, cada tarea… está compuesta por muchos pequeños pasos, gestos y acciones que sumados todos ellos son los que nos hacen llegar hasta el final. Salir de la ansiedad es también esa acción de hormiguita que hemos de hacer en cada instante, en cada momento, en cada día. Por lo tanto, EL FINAL NO ES LA META. ¡¡ LA META ES EL PASO !!. El paso que has de dar en cada momento, ya que es el hoy lo que cuenta, no el mañana.
Ese paso de hoy, puede ser ir a comprar pan, ir a la casa del amigo/familiar, dar un paseo, ir a ver a tal persona, acercarte al super, buscar hueco para hacer relajación/meditación, hacer ejercicio, leer ese libro que tanto bien te hace… ¡¡ESAS SON LAS METAS!! pues es en el hoy el único momento en el que puedes actuar.
Desde ese punto de vista, fíjate cómo se aceptan mejor los síntomas, pues el objetivo de hoy no es eliminar por completo la ansiedad, sino dar el paso que en cada instante te corresponde dar.
¡¡ Olvídate de todo lo que te queda por recorrer !!, pues sólo tienes el hoy, el ahora, para poder hacer algo. ¿¿ Vas a dejar escapar el único instante en el que puedes hacer algo para salir de la ansiedad ?? Pon el ladrillo que en cada instante te corresponde poner… y ve así construyendo el hogar en el que finalmente encuentres la paz.