Tendemos a rechazar todo aquello que nos hace daño, así es que es comprensible que deseemos desde lo más profundo de nuestro ser que los síntomas de marchen de la noche al día.  Pero la noticia es que no hay fórmulas mágicas para salir de la ansiedad. Quienes os ofrezcan métodos milagrosos diciendo que en un corto período de tiempo los síntomas desaparecen, sencillamente mienten. Superar la ansiedad es un proceso lento, en el que además cada persona tiene sus propios tiempos. Ésa es la realidad y no otra. 
Observad cómo es el propio deseo de que la ansiedad se marche a la voz de “ya”, lo que está aportando una gran dosis de sufrimiento al proceso que estamos viviendo. Imaginad por un momento que no tuvieseis dicho deseo ¿Cómo os sentiríais? 
Así que cuanto antes os pongáis del lado de la realidad y no contra ella, esto es, que la ansiedad no se marcha de la noche a la mañana , antes os estaréis permitiendo aceptar la ansiedad. Y es precisamente en esa aceptación donde se empieza a encontrar la serenidad.