No podemos salir de la ansiedad con la misma forma de pensar con la que entramos en ella.  En la ansiedad solemos entrar mediante el esfuerzo, la lucha y el aguante desmedido.  Y cuando nos llega la ansiedad, seguimos utilizando esas tres mismas “herramientas” para tratar de salir de ella. Nos esforzamos, resistimos y luchamos contra la ansiedad. ¡¡SEGUIMOS HACIENDO LO MISMO!! 
Detente unos segundos y piensa en ello antes de continuar leyendo.
Es como seguir aplicando el mismo “programa” que nos ha llevado a tener ansiedad.  Como sino supiésemos hacer otra cosa en la vida que luchar.  Sin darnos cuenta que de esa manera, entramos en guerra con nosotros mismos.  Normal que nos agotemos, lo raro sería lo contrario.  Luchábamos antes y seguimos haciéndolo ahora.  Es como si nos hubiesen grabado a fuego la idea que es mediante el sacrificio como todo ha de conseguirse en esta vida.  Y ese mismo programa lo aplicásemos a todo cuando nos acontece.    Por ello también nos cuesta tanto salir de la ansiedad, porque seguimos aplicando los mismos programas una y otra vez.  Pero hay cosas en la vida que no se consiguen apretando los dientes, ni cerrando los puños para la pelea. Si buscamos la paz, sólo podemos acceder a ella mediante la propia paz.  Y la paz es el mejor “antídoto” contra el conflicto, pues donde hay paz no hay miedo.  Es por ello que se hace necesario SOLTAR ese “programa de conflicto” que continuamente nos lleva al esfuerzo, la lucha, la resistencia y como consecuencia al agotamiento.  Sólo cuando soltamos el conflicto podemos dislumbrar la paz.  Y ese soltar sólo puede realizarse mediante una comprensión serena, profunda, sincera y clarificadora de cómo hemos llegado a la ansiedad.  Ello facilita enormemente la ACEPTACIÓN de lo que nos ocurre, ya que las personas estamos dispuestas a negar todo aquello que no comprendemos.