La ansiedad es tremendamente paradójica, por ello también nos cuesta tanto comprenderla y comprendernos cuando estamos inmersos en ella. 
Las más importantes son:
  • Cuanto más luchas, más fuerte se hace.
  • Cuanto más te resistes, más persiste.
  • Cuanto más quieras que no esté, más está.
  • Cuanto más controlas, más se descontrola. 
  • Cuanto más piensas en ella, menos soluciones ves.
Al leer todo ello, puede que cierto sentimiento de “nada puede hacerse contra la ansiedad” aparezca en ti. Pero ese sentimiento surge de estar situado en la lucha, la resistencia, el no querer sentirla y desde la postura del control. Que es precisamente lo que hacemos con todo en la vida.  
Pero hay otra salida y así lo experimenté:
  • La aceptación radical.
  • La no-resistencia.
  • La confianza en tu cuerpo, en ti y en la vida.
  • El soltar el control.
  • El no querer no sentirla.
  • La no lucha.
  • Asumir los cambios.
  • Asumir que has de realizar una serie de acciones.
  • Asumir que has de aprender algo nuevo en la vida.