Hay ocasiones en las que tratamos de aceptar la ansiedad para sentirnos mejor.  Es decir, hay un esfuerzo por alcanzar un determinado estado de paz. Eso es un error muy habitual y en el que también caí. 
Al pretender alcanzar algo, sin querer nos estamos imprimiendo una tensión. Observa cómo cuando deseamos algo en la vida, hay una ansiedad por lograrlo y un miedo a no alcanzarlo. Con lo que nuestro intento de paz se convierte en un autogenerar más ansiedad y miedo. Es en ese forzar / desear / anhelar donde nuestro estado actual y el que queremos alcanzar entran en conflicto. Hay una fractura, una división, entramos en guerra con nosotros mismos.  Por eso terminados agotados.
Y la aceptación no es eso. No hay que aceptar para huir de lo que sentimos. La aceptación es permitir, en cada instante ,el estado que tengas. Sea cual sea. No para sentirte bien, sino porque es el que existe.  Es el que es. La paz se alcanza cuando nos unimos con el presente en su más pura realidad. Es un permitirte sentir lo que sientes, sin juzgar, sin analizar,… en una actitud interior de no resistencia.  Es en la no-guerra donde encontramos paz.