Todo en la naturaleza es cambio, está en constante movimiento y evolución. Queramos o no, también somos naturaleza. Ésa es nuestra condición más innata. Por lo tanto hemos de PERMITIR que en nuestro interior tenga lugar ese movimiento y cambio, que todo pueda ser transformado. Para que la ansiedad pueda transformarse hemos de permitirle existir. Aquello que negamos, huimos, rechazamos… es como si lo embalsáramos. No lo dejamos cambiar,  permanece igual. Por ello todo lo que resistes persiste. Si embalsas siempre te encontrarás con lo mismo. Todo aquello que está en movimiento da lugar a que llegue algo nuevo. Hemos de crear las condiciones adecuadas para que el miedo, nos traiga algo nuevo.
Sé que no es fácil. Pero la ansiedad es tremendamente paradójica, lo que creemos que es el “veneno” verdaderamente se trata del antídoto.