– Quizás te protegen de cómo te sientes cuando los demás no te aceptan. 
– Quizás te protegen de cómo te sientes cuando no alcanzas el éxito. Aquello sin lo cual piensas que no puedes ser feliz. 
– Quizás del sentir que te produce que las situaciones escapan a tu control. 
– Quizás trata de protegerte del propio miedo (miedo al miedo). 
– … 
A cada persona el miedo le protege de algo. Esos cuatro ejemplos son sólo algunos de los más comunes. Hay tantos como personas. Es importante saber de qué nos protegen nuestros miedos dado que de esa manera, nos damos cuenta de que el miedo no es el problema, es la consecuencia. Y a partir de ahí es cuando podemos evolucionar comprendiendo que (por ejemplo): 
– No somos la opinión de los demás. 
– No es necesario alcanzar algo para ser feliz. 
– No debemos asustarnos de tener miedo. 
Pero hay algo común en todos esos ejemplos: NOS DA MIEDO SENTIR algo negativo (sea lo que sea). Y es que nadie se ha sentado con nosotros a enseñarnos qué hacer con nuestras experiencias internas. Qué hacer con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Así que no te juzgues por hacerte un lío en muchas ocasiones, es normal. Como todos… sólo estás aprendiendo, sobre la marcha, la mejor manera de ser feliz.
Sentir no es malo, simplemente forma parte de nuestra naturaleza humana al igual que lo son nuestros pensamientos. Muchas veces como no sabemos qué hacer con los sentimientos, nuestra primera reacción es huir de ellos. Justo ahí es cuando empezamos a liarlo todo. Ocultamos, reprimimos, rechazamos, luchamos con aquello que percibimos en nuestro interior. En definitiva, entramos en guerra con nosotros mismos. 
Imagínate por un momento que no tuvieses miedo a lo que sientes ¿Cómo te sentirías?  
Aceptar, acoger, recibir, admitir, reconocer, dándoles el espacio que ocupan… es el primer paso y el más importante para hacer realidad lo que acabas de imaginar. 
Sea lo que sea… siéntelo.
Permite tu sentir y no tendrás que protegerte de él.