En la naturaleza y en la vida, todo encaja. Tooodo tiene su “por qué” y su “para qué”. Nada sobra ni falta. Tanto es así, que inclusive en la sabiduría popular, nos encontramos con el refrán: “no hay mal que por bien no venga”. Todo está entrelazado y tiene su razón de ser.
Nosotros, el ser humano, también somos naturaleza, también somos vida.  Formamos parte de ella. Así que, la ansiedad también tiene su “por qué” y “para qué”. Cuando descubrimos esto, la ansiedad comienza a encajar en nuestra vida, a tener un sentido su presencia. El darnos verdadera cuenta de ello, ayuda enormemente a aceptarla. A no luchar contra ella y por lo tanto, a no sentir la ansiedad extra que produce la lucha contra los síntomas. 
La ansiedad ¿Por qué?
Porque ya no puedo seguir siendo tan perfeccionista.
Porque ya no puedo seguir siendo tan controlador.
Porque ya no puedo seguir siendo tan exigente con los demás y/o conmigo mismo.
Porque ya no puedo seguir siendo tan dependiente.
Porque… 
La ansiedad ¿Para qué?
Para aprender a ser paciente.
Para aprender a ser comprensivo.
Para aprender a confiar.
Para aprender a quererme.
Para… 
Cada cual tiene sus “por qué” y “para qué”. 
Descubre cuáles son los tuyos. Eso hará que la ansiedad comience a encajarte, dejará de ser tu enemiga para comenzar a ser tu maestra.