Una emoción no experimentada, no vivida, no sentida,… no se marcha. Permanece a la espera. Es como si nos dijera “¿ah si? ¿no quieres que esté? No pasa nada. Volveré más tarde”.  Esto es, se repiten aquellas emociones que no nos permitimos sentir. Cuando sentimos algo desagradable, nuestro primer instinto es rechazarlo, buscando a continuación el alivio inmediato. Y así vamos, de “alivio inmediato” en “alivio  inmediato” (las veces que lo conseguimos). Pero cuando se lleva un tiempo con ansiedad, te das cuenta que esa búsqueda del “alivio inmediato”… no funciona. Quizás pueda lograrse alguna que otra vez, pero ello no mejora nuestra calidad de vida. ¿Por qué? porque la emoción vuelve para ser experimentada, vivida y sentida.
Buscamos el alivio inmediato porque, cada vez más en nuestra sociedad, estamos acostumbrados a obtener soluciones rápidas y sencillas. Y quizás, por primera vez en nuestras vidas, nos hemos encontrado con algo que no funciona así. La ansiedad no funciona así. Ésa es precisamente la primera cuestión que, de forma honesta, hemos de aceptar en relación a la ansiedad: no existen soluciones rápidas. Y aquellos que las vendan… una de dos, o son unos mentirosos o unos irresponsables. 
Salir de la ansiedad lleva su tiempo. Unas personas más, otras menos. Dicho tiempo depende de múltiples factores: de la causa de la misma, de la trayectoria vital de la persona, de quién y cómo estén ayudándonos, de la personalidad de cada uno, de las condiciones familiares, sociales, culturales… Son tantíiiiiisimas las variables que inciden en dicho tiempo, que resulta absurdo compararnos con otra persona que tenga ansiedad. Cada persona es un mundo y por lo tanto, sencillamente, no comparables. 
Es por todo ello que la primera actitud que hemos de desarrollar es la paciencia. Ésta palabra, paciencia, en cuanto a su significado, pareciese que está formada por dos palabras: paz + ciencia. Esto es, PAZ + SABIDURÍA. Mantén tu corazón en PAZ mientras SABES que esto es un proceso. Que lleva su tiempo. Que cuanto más te desesperes por salir buscando el alivio inmediato, más fuerte se hará la ansiedad. Que estás aprendiendo. Que tu organismo sabe lo que hace y lo realiza de manera natural… ¿Y cómo mantener el corazón en paz? Mediante la aceptación radical de que “lo que es… es”, las cosas son como son y es nuestra lucha contra “lo que es”, lo que nos hace perder la paz. ¿Y aceptar qué? Toooodo cuanto sentimos, experimentamos, síntomas, sensaciones, pensamientos, sentimientos y emociones. Cuando uno acepta de verdad, cuando uno acepta de corazón,… automáticamente soltamos el concepto tiempo de la ansiedad. Ya no buscamos el alivio inmediato porque ya no luchamos contra nuestro sentir. Vivimos sin resistencia el propio acontecer y continuo desplegar de la vida.