Personalmente no estoy de acuerdo con las palabras “Ataque” y “Crisis“, no son las apropiadas para describir lo que realmente ocurre en esos instantes. Sé que se viven así, pero no se ajustan a la realidad porque nada está atacando, ni al cuerpo ni a la mente. En esos momentos lo que realmente ocurre, es una descarga de tensión emocional que hemos ido acumulando  y que experimentamos a través de los síntomas. INOFENSIVOS todos ellos. ¿Algo inofensivo puede atacar? No tiene sentido llamarlo así. 
Tampoco estamos en crisis porque ahí lo que está haciendo el cuerpo es reequilibrarse. Está expulsando lo que está de más, digamos que se está aligerando nuestro organismo de ese cúmulo de tensión. Y lo más importante, ya venimos “equipados de serie” para poder hacerlo. Es decir, la naturaleza ya diseñó el mecanismo para aligerar esa tensión. Por lo tanto, al organismo le da igual cómo lo interpretes, él sabe lo que tiene que hacer y está diseñado para ello. Lo que para nosotros son unos momentos horribles, para nuestro cuerpo es un proceso natural más como otro cualquiera. 
Además, esas palabras “Ataque” y “Crisis”, tienen un significado y una connotación muy negativos. Debería de llamarse “Descarga de Ansiedad” o algo así. 
Ahora bien, es nuestra interpretación de esos instantes lo que hace que lo experimentemos como un ataque o crisis, ya que creemos que vamos a morir o algo malo está ocurriendo. Pero seguramente ya lo habrás podido comprobar, una cosa es el mundo de las interpretaciones y otra bien distinta la realidad. Y la realidad es que si el cuerpo pudiese hablar en nuestro idioma, nos diría: “tranquilo/a, que para nuestro bien, sólo he activado el sistema de descarga”.