Salir de la ansiedad requiere ACCIÓN. Podemos comprender algo, pero hasta que no pasamos a la acción, realmente no nos damos cuenta de que es verdad. Ejemplo de ello es que sabemos que el miedo es irreal, pero hasta que no salimos de casa, o nos exponemos a tal o cual situación, realmente no terminamos de creérnoslo. Es decir, es la acción la que nos lleva del conocimiento teórico a la experimentación de la verdad. “Y la verdad os hará libres”. Pero para llegar ahí necesitamos experimentarlo, ha de ser algo vivencial. Y ello pasa por la acción. 
En la cama o en el sofá ya sabemos lo que nos encontramos. Me pasé sobre todo el primer año de ansiedad entre el sofá y la cama, jamás encontré algo ahí que me ayudara. Algo que me repetía cuando no tenía ganas de levantarme era “este es tan mal momento como cualquier otro para hacerlo. P’alante”. Y es que para encontrar algo distinto en la vida, hemos de ir a su encuentro. Así que ¡levántate!, deja de repetir lo que sabes que no funciona y ponte en acción ¿Que cuesta? Lo sé. Nadie ha dicho que sea fácil, pero sí necesario y lo sabes. En el fondo lo sabes, así que comienza hacerle caso a tu fondo, a ti mismo ¡y p’alante! Hay muchas cosas que puedes hacer. Pon en práctica las recomendaciones de tu psicólogo / psiquiatra, deporte, da un paseo aunque sea pequeño, practica meditación, relajación, hobbys,… ¿Que te caes? Vale, eso quiere decir que estabas en marcha, ya no estabas en el sofá o en la cama, así que ¡bien por ti! Levántate, desdramatiza la caída, aprende de ella y vuelve al camino. Pues es en ese ir hacia tu vida, es en ese trayecto, donde uno se da cuenta, de que el miedo es irreal y que efectivamente no había nada que temer. 
Quedamos libres mediante la acción.
Quedamos libres mediante la verdad.