Uno de los miedos que aparecen cuando se tiene ansiedad, es que ésta acabe con todo lo que hemos construido a lo largo de nuestra vida. Familia, amigos, relaciones, estatus, proyectos,… Tememos que toda esa inercia de proyecto de vida que llevábamos, se vea truncada. Cuando sentimos eso, aparece cierto miedo de “si no puedo hacer esto ¿qué hago? ¿qué voy hacer en y con mi vida?” Eso no tiene que ser necesariamente así, aunque si bien es cierto que la vida tiene sus propios planes para nosotros. Queremos ir por un lado y al final los acontecimientos nos llevan a otro.  
Antes de que la ansiedad apareciese en mi vida, ésta la tenía perfectamente orientada hacia una dirección. Y la verdad es que mi paso por ella, hizo que cambiara hacia algo totalmente distinto. Ahora que puedo ver aquella época desde la distancia del tiempo, puedo contemplar cómo realmente había acabado una etapa de mi vida y la ansiedad formó parte del tránsito hacia otra distinta. Recuerdo que me preguntaba “¿y ahora qué?”, ante lo cual, un miedo y vacío aparecerían al no tener respuesta a esa pregunta. Pero el hecho de que no tengamos la respuesta, no quiere decir que la vida no la tenga. ¡Claro que la tiene! ¡Siempre la tiene!.
Ese miedo me venía porque estaba identificado con lo que hacía y mis proyectos de vida. Soy artista, abogado, ingeniero, maestro, administrativo, jardinero,… un pilar en mi familia, el fuerte de entre los amigos, aquello que se espera de mi,… Nos identificamos de tal manera con ese tipo de conceptos, que al final creemos que como personas, como seres humanos, somos eso. Y claro, la ansiedad viene y sentimos que ésta pone en riesgo todo lo que soy. Pudiendo incluso llegar a cuestionarte “¿quién soy?”. Aunque esa crisis de identidad, ya estaba antes de que la ansiedad apareciese. En aquel momento no la veía, pero ahora con el tiempo sí que puedo identificarla.
Así que para salir de la ansiedad, también tuve que aprender a soltar todos esos planes que ya no encajaban en mi. Llegó un momento en el que percibía, cómo cuanto más me aferraba a lo viejo, más ansiedad tenía. Era como si la vida ya hubiese tomado la decisión y yo me negara a ella. Cuando me rendí a esa evidencia, cuando dejé atrás mis apegos a “obtener” seguridad y estatus, fue uno de esos momentos en los que sentí que estás de acuerdo con la vida y en el fondo contigo mismo. No de una manera racional, sino intuitiva y sentida. 
Tuve que rechazar varias ofertas importantes de trabajo porque, debido a la ansiedad, no me veía capacitado para ello. Y mis relaciones… al final me quedé con un solo amigo, el que de verdad lo era, el resto se fueron alejando cada vez más. Aquel proyecto de “obtener” se fue al traste y poco a poco, sin darme cuenta, fue apareciendo un nuevo proyecto de “dar”, de trabajar por los demás. Y mientras todo ello se iba fraguando, fui encontrándome mejor de la ansiedad. El tiempo pasó, unas cosas me llevaron a otras, hasta que me encontré con un trabajo que me daba seguridad. Aunque continuaba teniendo ansiedad, había mejorado lo suficiente como para realizarlo. Es curioso, cuando dejé de buscarlo, fue cuando apareció. Un trabajo además, en sintonía con ese nuevo proyecto de vida.  
Con todo esto no quiero decir que el paso por la ansiedad, tenga necesariamente que repercutir en los proyectos de vida. Habrá a quienes les influya y habrá a quienes no.  Además, la vida tiene sus propios planes para cada uno. Simplemente comparto mi experiencia para aquellos que se sientan en un tránsito en ese sentido. He conocido personas que antes de la ansiedad su proyecto era trabajar en una fábrica o en una oficina, y tras el paso por ella se están preparando para ser profesores de yoga. Si es ese tu caso, si así lo sientes en el fondo tu ser,  mira a ver si puedes abrirte a lo nuevo, ir leyendo los acontecimientos y hacia dónde pueden ir llevándote. Hazlo con confianza, pues la vida siempre nos cuida más de lo que creemos.