Nos llega la ansiedad y sentimos como que nos saca del mundo. Nos saca de nuestros proyectos, ilusiones, relaciones,… de lo que nuestra vida había sido hasta ese momento. Nos saca de todo eso pero ¿dónde nos mete? Los síntomas y las crisis hacen que sintamos que nos mete en un infierno.
Recuerdo que una de las cosas que más me hacía sufrir, era que ya no podía contar conmigo mismo, ya no “me tenía”, no podía contar ni con mi cuerpo ni con mis capacidades intelectuales. 
Pero como todo en la ansiedad y en el miedo irreal… es eso mismo, irreal, falso, una mentira. No es que me metiera en un infierno, ES QUE ME LLEVÓ A DONDE NUNCA QUISE ESTAR. La ansiedad, en el fondo, no nos mete en algo nuevo, sino que nos lleva a cursar aquellas “asignaturas pendientes” que vamos dejando atrás a lo largo de la vida y que necesitan ser atendidas. Me refiero a asignaturas llamadas:  
– “No me quiero”
– “Trato de demostrar mi valía para que me quieran”
– “No confío en lo que la vida me presenta”
– “No me cuido y exijo demasiado”
– “Mi infancia”
– “Me culpo de…”
– … 
Los síntomas y las crisis son nuestro cuerpo diciéndonos “¡Oye! que ya no puedes avanzar más en la vida con eso pendiente”. Cada cuál tiene sus propias asignaturas que nunca ha querido o atrevido ni a mirar los apuntes. Ahí es donde nos lleva la ansiedad, a que nos sentemos delante de ellas, cursarlas y SANARLAS. Abrir las ventanas, que entre la luz y renovar el aire de ahí dentro. Y ese “ya no puedo contar conmigo”, era para detenerme y quedarme a solas con ellas. Si sientes que para cursar esas asignaturas necesitas ayuda profesional, busca un buen psicólogo que te enseñe. 
Ahora con el tiempo puedo verlo. Estuve tantos años con ansiedad, entre otros motivos, porque durante mucho de ese tiempo me lo pasé resistiéndome a cursar esas asignaturas y renegando el que ya no pudiera contar con mi cuerpo. Y así no se avanza. De esa manera lo único que hacemos es repetir una y otra vez un curso llamado “quiero lo de antes”. Pero cuanto antes nos demos cuenta que “lo de antes” y/o “el de antes”, fue lo que nos llevó a la ansiedad… antes podremos promocionar.  
Salir de la ansiedad es también entrar a aprehender de aquellas “asignaturas pendientes” que llevamos arrastrando desde hace mucho. Por eso muchas personas que salen de la ansiedad se sienten mucho más libres, no sólo por el hecho de ir y hacer lo que quieran (que también), sino porque además ya no llevan esa pesada mochila a la espalda. 
La ansiedad nos lleva a un paso más allá en nuestra vida, hacia algo distinto, hacia algo mejor. Nos lleva a liberarnos de las cadenas que hemos ido llevando durante mucho tiempo. Y esto no sólo lo digo por experiencia propia, en el apartado de “testimonios” puedes verlo igualmente en otras personas. Sé perfectamente que en mitad de un síntoma o una crisis es imposible verlo, pero de la misma manera que no podemos ver el destino cuando estamos a mitad de un camino. Si miras más allá del síntoma… seguramente podrás vislumbrarlo.
 Estás esperándote. 
No te aplaces más. 
Ve a por ti.