Salir de la ansiedad es también darse cuenta de que el miedo irreal es parecido a lo siguiente. Así fue como lo experimenté:
Imagina que estás viendo una película cómodamente sentado/a en tu casa. De pronto ésta capta por completo tu atención, tanto que sin darte cuenta te ves absorbido por ella. En ese momento tu foco de atención está exclusivamente puesto en la película. Es como si la luz de un faro estuviese fijo en un solo punto, dejando de ver todo lo demás. Dejas de prestar atención a lo que ocurre a tu alrededor, de escuchar los ruidos de los vecinos o de la calle. Incluso no terminas de enterarte de lo que ocurre en la habitación en la que estás. Te encuentras absorto en la trama de la película e identificado con el protagonista, llegando a sentir lo que él siente. Prácticamente te haces uno con él.
Si el protagonista está alegre, tú te alegras. 
Si está triste, tú te entristeces. 
Si pasa por un momento de tensión, tú te tensas. 
Si hay alguna escena de miedo, tú sientes miedo.
En esos momentos, tus experiencias vitales son las mismas que las de la película. Cuando en verdad, en la realidad, no había motivos para estar alegre, triste, tenso o sentir miedo, pues simplemente estás sentado en el sofá de tu casa, viendo unas imágenes que salen de un aparato llamado televisión. 
Pues bien, con el miedo irreal ocurre lo mismo. 

Los síntomas y pensamientos negativos pasan por la pantalla de nuestra conciencia y nos quedamos absortos, con la atención fija en ellos. Si en la pantalla se proyecta una molestia en el pecho y aparece la frase “¿y si es un infarto?”, enseguida comenzamos a preocuparnos y a sentir miedo, de la misma manera que cuando estábamos viendo la película en la televisión. Cuando en verdad, no hay motivo para preocuparnos ni sentirnos mal, porque el médico nos ha dicho que estamos bien. Puede que ahora alguien esté pensando “vale, pero ¿y si el médico se ha equivocado?” Eso me ocurría con frecuencia. ¿Sabes de lo que me di cuenta? De que eso era sólo otra escena de la misma película y que me había vuelto a meter en ella. 
Ya está. Punto. Eso es el miedo irreal. 

¿Cuál es la mayor diferencia? Que es como si la televisión estuviera “dentro de nosotros”, y las escenas las vivimos en “3D” con todos nuestros sentidos  ¿Verdad? ¡¡Pero es que eso no es nuevo!! ¡¡Siempre ha sido asíiiiii!! ¡¡Y a todos nos ocurre!! ¿Cuántas veces has soñado despierto trasladándote fuera de la realidad, montándote tu propia película?: 
*  Has imaginado que te tocaba la lotería, vivías en un lugar paradisíaco y por un momento te sentías disfrutando de todo eso. 

* Has imaginado la pareja ideal, viviendo momentos idílicos y por un momento te sentías super bien. 

* Has recordado aquella situación maravillosa que viviste y por un momento te sentías igual que cuando ocurrió.

* Has recordado la discusión que tuviste con tal persona y por un momento te sentías como si la estuvieras de nuevo viviendolo.

* … 
Pues bien.
Has imaginado que te iba a dar un infarto y te sentías con miedo. 
Has recordado la crisis que te dio tiempo atrás y al hacerlo te sentías con miedo. 
¿¿LO VES?? ¡¡ES EL MISMO MECANISMO!! Obsérvalo. Observa cómo es el mismo mecanismo. Es importante darse cuenta de él. Y es que el ser humano, la mente, tiene la capacidad de abstraerse de la realidad y “crear una película” para nosotros, que se podría titular “el poder de la imaginación”. 
¿¿Lo ves?? ¡¡¡ No te pasa nada raro !!! Los mecanismos que te producen el miedo son los mismos que todos tenemos. Para de leer y trata de verlo antes de continuar, de darte real cuenta de ello.
¿Qué ocurre? Que el miedo tiene la facultad de enfocar nuestra atención en un solo punto, esto es, en la propia película. Y ya nuestra televisión interna sólo sintoniza el Canal “Ansiedad 24 h”, es como si nos metiéramos en Matrix.
Ahora bien ¿Cómo salir de ahí? Dándonos cuenta de que estamos dentro de ella. ¿Y eso cómo se hace? AUTOOBSERVÁNDONOS. En este vídeo explico lo que significa. Otra cuestión que me ayudó fue el darme cuenta de que si estoy sufriendo, es porque estoy en la película. De esta manera, el sufrimiento se convierte en el indicador que te avisa de que estás dentro de ella. ¿Estoy sufriendo? Entonces estoy dentro. Y al ver la película como tal, al darte cuenta de ella, justo en ese momento, dejas de estar dentro. Ya dejas de ser la película para ser tú. YA ERES CONSCIENTE. Ves su engaño, ves su mentira. Con lo cual el sufrimiento se mitiga. Es como cuando soñamos y tenemos una pesadilla. Mientras estamos dentro del sueño, no sabemos que estamos soñando, sino que lo soñado lo vivimos como real. Es sólo al despertar cuando SOMOS CONSCIENTES de que se trataba de un sueño. Pues de eso se trata, de hacernos conscientes de la película, del sueño, ¡¡ Y DESPERTAR !! Esa capacidad de hacerse consciente de la película, no se desarrolla a la primera. Lleva su tiempo. La meditación ayuda enormemente a ello, pues en ella ejercitas el darte cuenta de que estás en una película y vuelves a la realidad regresando a la respiración.

Hay algo que también hay que tener en cuenta. El Canal “Ansiedad 24 h” tiene una peculiaridad. Cuantas más veces estás metido/a en él, más repetitivo se hace. Y cuanto más no quieras verlo y lo rechaces, es como si subiera el volumen. ¿Qué hacer entonces? Aceptar que está ahí. Aceptar que está emitiendo, mientras tú te vas a tu vida. Es como cuando estamos en casa y tenemos la TV puesta mientras estamos limpiando, llega un momento en el que dejas de escucharla.

En definitiva, se trata de HACERNOS CONSCIENTES del miedo irreal. De que es sólo una película mental. Películas que todos nos podemos montar en un momento determinado, aunque ésta es de miedo y ello hace que nos enganche más. Pero ya está.

¡¡ OBSERVA LA PELÍCULA Y DESPIERTA !!
¡¡ ESTÁS A SALVO !!
SIEMPRE LO HAS ESTADO.