Si usted es familiar de una persona con ansiedad, sepa que su apoyo puede ser de gran importancia para la recuperación de su ser querido. Es muy posible que no sepa lo que es la ansiedad y no consiga entenderla. Le puedo asegurar que, al igual que usted, el o ella tampoco sabía lo que era hasta que lo experimentó.  
Así mismo, como es normal, quizás se encuentre preocupado por su familiar. Pero ha de tener claro que la preocupación que ha de tener, no ha de ser por la ansiedad en sí, ya que esta no causa daño físico ni mental, sino más bien su preocupación ha de ser por el sufrimiento que la ansiedad genera a quien la padece. 
Para que se haga una idea de cómo se siente su familiar, permítame ponerle un ejemplo. Todos nos asustamos ante un ruido fuerte o algo inesperado. En esos momentos nuestro organismo reacciona instintivamente, se tensa hasta el punto de dar un “sobresalto” y un tremendo malestar nos recorre. Pues bien, todas esas sensaciones que duran un instante y que luego se nos pasa… imagínese que no desaparecieran, imagínese que el sentir de ese susto se mantuviera en el tiempo durante muchos minutos de forma continuada y que no supiera cuándo va a parar. Imagínese con detalle que usted sufre algo así ¿No temería que se volviera a repetir? 
Pues bien, ya sabe cómo se siente su familiar ante una crisis de pánico. ¿Entiende ahora por qué se siente morir?. 
He puesto el ejemplo del susto, ya que este tiene un origen similar al de la ansiedad. Esto es, la reacción del organismo ante lo que considera un peligro. Ante ello usted puede pensar “¡pero sino hay peligro alguno!” Es cierto, no lo hay. Pero… ¿alguna vez ha creido algo que le ha hecho sufrir y que luego en verdad no había motivo para preocuparse? Reflexione detenidamente sobre ello antes de continuar leyendo, seguro que alguna vez en su vida le habrá ocurrido. Pues bien, en una situación similiar se encuentra su familiar, aunque con más intensidad.  
Quizás ahora pueda entender mejor algunos de los comportamientos de una persona con ansiedad:  
  • Cambios de humor.
  • Irritabilidad.
  • Desinterés por algunas actividades.
  • Evita determinadas situaciones. En esos momentos, por ejemplo, no es que su famliar no quiera ir al supermercado. El o ella seguro que quiere ir, es más lo desea con intensidad. Pero le resulta difícil.
  • Busca una mayor seguridad.
  • Trata de esconder el problema ante los demas, ya que tiene miedo a la incomprensión, al rechazo… o quizás no quiere que los demás se preocupen.
En muchas ocasiones la familia de una persona que tiene ansiedad, no sabe qué hacer, cómo actuar. Veamos a continuación una serie de pautas generales. 
¿Cómo ayudar a una persona con ansiedad? 
  • Observe y preste atención a cualquier cambio positivo por pequeño que sea. Dígale que se ha dado cuenta, refuérceselo y alégrense juntos. Es importante tener muy activa la memoria de logros.
  • Si su familiar está asistiendo a terapia psicológica, previo consentimiento de ambos, pregúntele al profesional cómo puede ayudar.
  • Trate de animarlo/a, sin presionar, a realizar actividades que sepa que le gustan.
  • Apóyele a enfrentarse a sus miedos, como por ejemplo salir de casa. Aunque ello ha de hacerse sin presiones, procure que sea más bien un mutuo acuerdo.
  • Los altibajos o recaídas son frecuentes en el transcurso de la ansiedad, sobre todo en el proceso de salida. Recuérdele que esos momentos son normales y que pasarán.
  • Trate de ser un “muro de las lamentaciones” para su familiar. Hablar de los miedos y preocupaciones nos alivia a todos.
  • Jamás descalifique, trivialice o culpabilice. Evite expresiones del tipo: “Venga, si eso no es nada” “eso son tonterías que te inventas” Ya que además de ser injusto y alejado de la realidad, hace que su familiar se sienta peor de lo que ya está.
¿Cómo ayudar durante una crisis de ansiedad? 
– En primer lugar es importante que usted guarde la calma, desde el convencimiento que a su familiar no le ocurre nada grave. 
– Si usted no es capaz de guardar la calma, es mejor que lo deje solo/a. De lo contrario su propio nerviosismo alimentará la ansiedad de su familiar. 

– Si no sabe qué hace o qué decir, mejor no haga nada. Limítese a respetar las necesidades de su familiar en ese momento. Evite estar constantemente preguntándole cómo se encuentra, qué le ocurre o si ya está mejor. Eso hace que su familiar se ponga más nervioso. Piense que en esos momentos quien más quiere estar bien es él o ella. Si usted ve que no puede controlar su propio nerviosismo márchese.
– Si su familiar lo permite en esos momentos, el contacto físico puede ser importante. Un abrazo además de afecto, transmite un mensaje subconsciente de protección, además de ayudarle a situarse en el “aquí y ahora”. Simplemente tomarle de la mano ya transmite cercanía y apoyo. 
– Si en esos momentos no permite el contacto físico compréndalo, esos instantes son muy intensos para el o ella y quizás necesite más espacio a su alrededor. Cada persona reacciona de una manera distinta. Respételo y no se sienta rechazado.

– Procure no tratar de evitar su propio nerviosismo intentando a toda costa que su familiar se sienta mejor.  Eso supondría para él o ella una presión.


– Si observa que su familiar se toma una pastilla, deje que lo haga.  Recuerde que si las tiene es debido a que un profesional de la medicina se las ha recetado y le ha dado pautas sobre cómo utilizarlas.  Además, para muchas personas con ansiedad tomar pastillas no es de su agrado. Así que si ve que se la toma es porque se siente en una situación límite.  
– Puede ser importante que usted conozca las técnicas de respiración-relajación que a su familiar le van bien, así podrá ayudarle a realizarlos cuando lo necesite. Si su familiar recibe terapia psicológica, lo mejor es que el profesional le asesore.

– Procure controlar su propia expresión facial. Si su familiar le ve con mala cara o con preocupación eso hará que se ponga peor. 
– Confíe en su familiar y trate de comprenderlo. En esos instantes está tratando de aplicar las pautas que los profesionales le han recomendado y todo lo que él o ella sabe para encontrarse mejor. Así que evite expresiones del tipo “Qué mala cara tienes”.
– Dígale frases tales como “Estoy a tu lado, estoy aquí, contigo” “Lo que sientes es sólo ansiedad” “En otras ocasiones también lo sentiste y al final no pasó nada. Esta vez es igual, también pasará y nada habrá pasado.
– En definitiva, procure mantener una actitud de comprensión, entendimiento y disponibilidad. Pero sin caer en la sobreprotección, ya que superar la ansiedad requiere de una acción.
De la ansiedad se sale y usted, como familiar, tiene un papel importante.