Nos llega la ansiedad y nuestra vida social se ve seriamente afectada. Nos cuesta salir o estar en los mismos lugares que están nuestros amigos. Ellos no suelen entenderlo y terminamos por perder a muchos de ellos. Por ahí pasé. Antes de la ansiedad tenía un nutrido grupo de personas con las que salir, viajar, hacer proyectos,… y a muchos de ellos los consideraba mis amigos. Al llegar la ansiedad, todo aquello cambió de la noche a la mañana. Todos ellos poco a poco se fueron alejando excepto uno. Mi amigo Daniel.
Daniel venía a verme durante el año  que estuve encerrado por la agorafobia, me llamaba, animaba,… Con el tiempo comprendí que de todos aquellos que consideraba mis amigos, en verdad, sólo tenía uno. Y la ansiedad vino a demostrármelo. Un verdadero amigo está a las duras y a las maduras, los demás son sólo conocidos.
Pero es que esto mismo les pasa a muchíiiiisimas personas, independientemente de que tengan ansiedad o no. Cuando vienen los problemas, es cuando de verdad nos damos cuenta de quiénes son nuestros amigos y quiénes no lo son. Así que no culpemos a la ansiedad si de pronto dejan de llamarnos o de interesarse por nosotros. No es culpa de nadie, es que las personas somos así. Muy posiblemente hubiesen hecho lo mismo de haber tenido otro tipo de problema y no ansiedad. Amigos, lo que es amigos de verdad, íntimos, personales y que están con nosotros a las duras y a las maduras,… muy pocos. Y es normal que así sea ¿Te imaginas que tuvieras 50 amigos de esas características? Chirría un poco ¿verdad? Y es que las personas solemos tener siempre un círculo muy reducido de verdaderos amigos. Así mismo hemos de considerar que es normal que las amistades no entiendan a una persona con ansiedad, si en ocasiones no la entendemos ni nosotros mismos,… ¡cuánto más alquien no ha pasado por ella! Es normal, no se les puede culpar.
También hay que tener en cuenta otra cuestión que ocurre con frecuencia. Cuando nos viene la ansiedad, nuestros valores suelen cambian o mejor dicho, nos hacemos más conscientes de nuestros valores y percibimos que son distintos de los que nos rodean. Comienza a interesarnos otros temas, comenzamos a darle un valor distinto a las cosas, nuestra perspectiva de la vida cambia… Así que ese distanciamiento que se produce, también es normal. Por lo que es habitual que se produzca un período de transición, más o menos largo, entre el soltar nuestras antiguas relaciones y que nos lleguen nuevas más acordes con nuestros valores e intereses. Lo sé, ese período es duro porque te ves solo, en mi caso fue bastante largo. Pero os puedo asegurar que el nuevo círculo de relaciones y amistades que me llegó… fue mucho más enriquecedor. Por ello es importante que tengamos la tendencia de ir introduciéndonos en círculos de personas con nuestros mismos gustos, intereses y valores. Es como cambiar de “tribu”.
Así que si te ves en esa situación de distanciamiento de tus relaciones, no tiene sentido que te culpes, ni que les culpes ni que culpes a la ansiedad, pues dicho distanciamiento es normal. Además, la culpa nunca soluciona nada, ni nunca nos trae paz. Lo que sí nos trae la paz es una profunda comprensión y aceptación de cómo somos todos, de cómo se nos va presentando la vida… permitiendo que se marche lo viejo y abriéndonos a lo nuevo.