La ansiedad tiene mucho de tensión emocional acumulada y el compararnos con los demás, hace que la acumulemos.
“Él o ella es mejor que yo”
“Me está adelantando”
“No puedo consentir que me adelante”
“Él o ella tiene… y yo no”
“Tengo que demostrar ser más que él o ella”
“¿Por qué ella sí y yo no?”
Frases de ese tipo nos solemos decir en sus múltiples variables. Detente por unos instantes. Mira en tu interior, observa la tensión que hay detrás de esas frases.  Fíjate cómo tras ellas, nunca está la paz. Si esa comparación la mantenemos durante mucho tiempo y de forma intensa, puede llegar hacernos sufrir y generarnos una gran ansiedad.
¿Pero por qué el compararnos con los demás nos genera tanto malestar? Porque en el fondo, lo que estamos haciendo ahí, ES DESEAR LA VIDA DE OTRA PERSONA. Lo que la otra persona tiene, lo que es, lo que le ocurre,… Y eso es sencillamente imposible porque cada ser humano, tiene su propia trayectoria y ha de experimentar sus propias vivencias. Pero además, fíjate cómo cada ser humano tiene SUS PROPIAS capacidades y todas ellas ¡son valiosísimas! Compararnos con los demás, es como comparar la capacidad de respirar bajo el agua de un pez, con la velocidad de un leopardo. Fíjate cómo un pez no necesita nadar a 58 Km/h, ni el leopardo respirar indefinidamente bajo el agua. Cada uno es completo en si mismo. De la misma manera, los seres humanos, nacemos completos en si mismos.
Todo ello no está reñido con tener buenas aspiraciones. Limar aquellos aspectos de nosotros mismos que nos hagan sufrir o conseguir aquello de la vida que necesitemos ¿Y cómo distinguir una buena aspiración del desear lo que tiene otra persona? Podemos distinguirlo a través de dos aspectos: la intención y la paz. Si nuestra intención no es la de quedar por encima del otro, o de tener lo mismo que el otro por el mero hecho de tenerlo, entonces es una buena aspiración. Y si detrás de esa aspiración no hay tensión, sino que hay paz, entonces es una buena aspiración.
No necesitamos ser como otras personas, porque ya somos de una manera. Y esa manera es maravillosa pues tenemos nuestras propias habilidades, capacidades y potencialidades que ninguna otra persona tiene ¿Que nos parecen pocas o pobres? Eso lo único que quiere decir es que no nos conocemos lo suficiente. Asi que el problema no es tener o no tener, el problema es si nos conocemos o no nos conocemos.

No necesitamos ser como otras personas,lo que necesitamos es ser nosotros mismos.

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