Suele ocurrir que nos olvidamos del viaje por pensar demasiado en el destino. Estamos tan absolutamente centrados en estar ¡ya! en la meta, que nos olvidamos de los pequeños pasos que hemos de dar para alcanzarla. Si por ejemplo quiero viajar de España a Argentina, por mucho que piense en mi destino no me voy a materializar espontáneamente en el aeropuerto de Buenos Aires. He de tener el dinero, comprar los billetes, hacer las maletas, ir hacia el aeropuerto, tomar un avión, estar en él no sé cuántas horas,… Es decir, hay todo un proceso, una serie de pasos que he de realizar día a día. Y a cada día le corresponde una serie de pasos, aunque sea sólo uno, pero HAY QUE DARLO.
Con la ansiedad nos pasa lo mismo. El destino es el bienestar interior. Pero no vamos a llegar hasta ahí estando centrados exclusivamente en el “quiero salir de la ansiedad ¡ya!” Porque aceptémoslo, seamos realistas y pongamos los pies en el suelo, ese momento no se va a materializar espontáneamente por mucho que me quede fijo en él. Ese momento llegará cuando soltemos toda prisa por encontrarnos bien y nos pongamos día a día, momento a momento, a realizar aquello que nos acerque a nuestro destino.
¿QUÉ PUEDO HACER HOY Y QUE ME ACERQUE AL BIENESTAR?
¿QUÉ PUEDO HACER AQUÍ Y AHORA PARA QUE EN UN FUTURO SEA COMO QUIERO QUE SEA?
Ésas preguntas nos ponen los pies en el suelo porque, total, ¿hay algo más que vivir que no sea el aquí y el ahora? ¡No lo hay! Por lo tanto ésas preguntas hemos de hacérnoslas varias veces a lo largo del día. Puedo seguir las pautas del psicólogo/a, dar un paseo, hacer deporte, practicar un hobby, meditación, relajación, leer libros que me enriquezcan,… De esa manera nos situamos en cada paso del viaje que son los que realmentenos llevará al destino. No importa el número de días que nos queden porque eso es futuro y sólo tenemos acceso al HOY para poder actuar. El futuro sencillamente no está a nuestro alcance, el hoy sí que lo está, sí que tenemos acceso a él porque ya estamos en él. Así que suelta la preocupación por el futuro porque esa preocupación es inútil, suéltala por inservible para tu bienestar. No es útil para salir de la ansiedad. Lo que sí es útil es OCUPARTE DE TU HOY, ocuparte de esos pequeños pasos que puedes dar en este mismo día, en este preciso instante. No importa lo pequeños que sean, lo que importa es que se hagan, porque la suma de todos ellos mantenidos en el tiempo es lo que te sacará de la ansiedad. Llena tu día de pequeños instantes de siembras de bienestar y simplemente ocúpate de cada una de ellas. Suelta incluso las que has de realizar dentro de dos horas y ocúpate de la que toca en este preciso instante. Pueden ser incluso pequeños actos como ducharte, ponerte guapo/a, ordenar tu dormitorio,… Así es como se avanza, instante tras instante, momento a momento, día a día… y sólo podemos avanzar así porque el aquí y el ahora es lo único que tenemos, no hay otra cosa que vivir. 
En este preciso instante te sientes como te sientes, tienes lo que tienes,… y eso será suficiente para realizar lo que toca hacer AHORA MISMO. Y si lo haces, dentro de dos horas te sentirás de otra manera y tendrás algo más. Puede que no lo creas, que no creas que tienes o sientes lo suficiente para realizar lo que toca hacer ahora mismo. Pero es que muchas veces las personas no nos lo creemos hasta que no lo hacemos. Es el propio acto lo que nos hace conscientes de nuestra capacidad. Es el propio acto lo que nos confirma nuestro “poder”. Así que ve sumándote, ve sumando pequeñas siembras de bienestar y de esa manera, llegará un momento en que tendrás la firme convicción de puedes llevarte más allá de donde te encuentras.  Y esa convicción ya no será que alguien, en una página web, te diga que tienes ese poder, sino que será fruto de TU propia experiencia íntima y personal.

Ve a por el instante.

Ve a por ti.