Es muy habitual en la ansiedad tener miedo a morir. Muchísimas personas lo sienten. Si habitualmente en esta sociedad no se quiere ni hablar sobre la muerte, esto se agudiza mucho más cuando se tiene ansiedad.   Recuerdo que ese miedo lo tuve durante bastante tiempo, literalmente me daba auténtico pánico, siendo uno de los aspectos de la ansiedad que más me hizo sufrir. Todo ello estaba detrás de la hipocondría que tenía, ya que ésta no es más que miedo a morir a través de una enfermedad.
Superar este miedo no lo hice a través de ningún método específico para ello, sino que lo dejé atrás como consecuencia natural de ahondar en algo que englobaba toda mi ansiedad y todos mis miedos: LA CONFIANZA EN LA VIDA. Como no confiaba en ella, tendía a controlarlo todo para que el instante siguiente estuviese bien atado no sea que fuese a sufrir en él.  Pero esa actitud no es aplicable a la muerte, ya que ésta se escapa de cualquier tipo de control y eso me daba pánico. Por lo tanto, el miedo a morir era sólo la consecuencia de mi falta de confianza en el devenir natural de la vida.
La inmensa mayoría de las personas tienen miedo a morir ¿pero por qué se agudiza ese miedo cuando se tiene ansiedad? Para contestar a esa pregunta pienso que hemos de basarnos en lo que es la ansiedad: un transito. El período de transición entre una forma de ser y otra bien distinta. Antes de que los síntomas llegaran a nuestra vida, éramos de una de determinada manera. Teníamos una serie de creencias, patrones, pensamientos, hábitos, actitudes,… que son los que precisamente nos llevaron a la ansiedad. “Tengo que tener mucho dinero, posesiones,…” “Es horrible que los demás no me acepten” “He de esforzarme más allá de mis límites” “Si no soy una persona exitosa seré un fracasado y nadie me querrá” “He de controlarlo todo” “Si no soy eficiente no valgo para nada” Fíjate cómo detrás de todas esas frases se genera una gran tensión en nuestro interior. Tensión que llega un día nuestro organismo y nos dice “ya no puedo más”, comenzando a exteriorizar ese exceso a través de los síntomas. En definitiva, esa forma de ser nuestra que albergaba tanta tensión, ya no nos es válida para continuar desenvolviéndonos por la vida. Y ESA FORMA DE SER es la que está en “peligro de muerte”. Por eso sentimos miedo a morir, porque esa parte de nosotros ya no es válida para ser felices. Pero como aún nos identificamos con ella, surge ese miedo ¿Te imaginas a un gusano teniendo miedo de convertirse en mariposa? Pues eso es justo lo que nos ocurre. Y cuanto más nos resistimos a esa evolución, más se prolonga la ansiedad. Se prolonga porque estamos obstaculizando lo que ya no tiene vuelta atrás, esto es, que cambiamos, que no podemos seguir siendo los mismos toda la vida. Las personas somos seres cíclicos y lo único que estamos sintiendo, es que un ciclo de nuestra vida está llegando a su fin y otro nuevo se quiere abrirse paso ante nosotros. El miedo a la muerte no es más que eso, resistencias a abandonar nuestra identidad como “gusano” para llegar a ser mariposa. Resistencias a soltar los “tienes que…” “debes que…” “has de controlar…” y abrirnos de par en par al devenir de la vida. Una forma de ser mucho más libre, confiada, más en consonancia con la vida en lugar de estar todo el rato peleándote con ella. En definitiva, quien sentía el miedo a la muerte era al “Rafa controlador, desconfiado, juez, exigente,…”, sólo se tratada de eso.
Así mismo y para tu tranquilidad, la conciencia no muere tras la muerte. El cuerpo sí que lo que hace, pero no la conciencia. Y no estoy hablando de creencias religiosas, filosóficas, espiritualidad o misticismo. Estoy hablando de ciencia. Se han realizado estudios científicos en personas que han llegado a estar bastantes minutos clínicamente muertos y que los médicos consiguieron reanimar. Todos ellos llegan a la misma conclusión, la muerte no existe, lo único que hay es un cambio de conciencia y ese cambio no es doloroso.
Por lo tanto puedes quedarte tranquilo en todos los frentes, lo que sientes es normal, forma parte de tu proceso de evolución y transformación. Sé que se pasa realmente mal con este miedo en particular, pero se pasa mal tanto en cuanto nos resistimos a soltar un ciclo en nuestra forma de ser y abrirnos al que está por llegar. Y esa no resistencia sí que está a nuestro alcance, hay que practicarla y aprehenderla, sí, pero esa capacidad la tenemos. Ante todo ello y resumiendo, el problema no es la muerte, el problema es ¿qué estamos haciendo con nosostros mismos en la vida? ¿Nos queremos? ¿Somos compasivos? ¿Nos aceptamos? ¿Estamos abiertos a nuestra natural transformación como personas? Sólo tú puedes responder a esas preguntas. Respuestas que te llevarán más allá de todo miedo. Te llevarán a ti, a tu centro, a tu corazón.