Una de las razones por las nos cuesta tanto salir de la ansiedad, es porque seguimos utilizando los mismos viejos conceptos, patrones y creencias:
– “Esto no puede ser”
– “Esto no puedo sentirlo”
– “Esto no puedo pensarlo”
– “Tengo que ser más…”
– “Tengo que vencer a…”
Fíjate cómo, independientemente de la ansiedad, solemos ir por la vida de esa manera. Esas actitudes las aplicamos una y otra vez en multitud de ocasiones en un solo día y a distintas cuestiones. Actuamos siempre igual. Pues bien, llega la ansiedad y como no podía ser de otra manera, seguimos haciendo lo mismo:
– “No puede ser que tenga ansiedad”
– “No puedo sentir este síntoma”
– “No puedo pensar esto que pienso”
– “Tengo que ser más fuerte”
– “Tengo que vencer a mi mente”
– “Tengo que vencer a mi cuerpo”
¿Alguien ha sentido alguna vez paz, serenidad y sosiego bajo esas actitudes? Yo no. Jamás. Y a pesar ello, continuaba haciéndolo, posiblemente porque no sabía hacer otra cosa. No me habían enseñado hacer otra cosa. Así que llegó la ansiedad y literalmente de la noche a la mañana, me encontré que mucho de lo que me habían enseñado sobre lo que tenía que hacer con la vida y conmigo mismo ya no me servían. Tardé años en darme cuenta de eso. De que tenía que SOLTAR los viejos conceptos, patrones y creencias y abrirme a cultivar algo nuevo en mi:
– Confianza
– Paciencia
– Honestidad
– Aceptación
– Compasión
– Humildad
– Comprensión
Desde ahí sí que brotaba lo que más anhelaba: paz.