Las personas en el fondo somos como pájaros que se asustan de un espantapájaros. Nos asustamos de una ilusión, una fantasía o creencia. De algo aparente que en realidad no “es”. Fíjate cómo cuanto más lejos estamos del espantapájaros, más nos parece una persona, un ser real, inclusive un monstruo. Cuando más cerca estamos de él, más nos damos cuenta de que es un inofensivo muñeco hecho de ropa inflada con paja y un viejo sombrero encima. Pues así es el miedo. Creemos que hemos de huir de eso que nos asusta, cuando en verdad el espantapájaros lo que está haciendo, es SEÑALAR EL LUGAR EN EL QUE ESTÁ EL ALIMENTO MÁS RICO. Bajo él, se encuentra lo que quizás llevamos tiempo buscando, incluso mucho antes de que apareciese la ansiedad. Bajo él se encuentra lo que en el fondo más anhelamos: VIVIR. Pero vivir de verdad, cogiendo de la vida aquello que necesitamos para ser ser felices y siendo lo que somos. Por lo que en el fondo, el espantapájaros no nos da miedo, LO QUE EN EL FONDO NOS DA MIEDO ES VIVIR SEGÚN NOS DICTA EL CORAZÓN. De éso es de lo que realmente huimos y inventando un personaje en su lugar. Esto nos cuesta verlo pero observa. Independientemente de la ansiedad ¿cuántas veces hemos vivido como nos ha dictado el corazón? Muy pocas. Pareciese como si llevásemos toda la vida huyendo de eso. Por lo que huyendo… llevamos muchísimo tiempo y siempre de lo mismo. Párate. Observa tus adentros y date cuenta de cómo, desde que tienes ansiedad, tu anhelo de vivir según dicta tu corazón ha aumentado. Es mucho más intenso que en etapas anteriores de tu vida ¿Lo ves? ¿Te das cuenta? ¿Ves cómo el espantapájaros está señalando el lugar donde está el alimento que necesitamos?
Ante ello alguien podría preguntarse ¿por qué nos da miedo vivir según nos dicta el corazón? Pues porque creemos que si somos como realmente sentimos, los demás no nos van a querer. Que no vamos a encajar, que nos verían como bichos raros y nos veríamos solos. Así que preferimos escenificar un personaje al gusto de los demás que ser nosotros mismos. Pero si nos paramos a observar detenidamente la creencia de que si somos como nos dicta el corazón los demás no nos van a querer, vemos ahí una buena noticia:  ¡¡ QUE NO ES VERDAD!! ¡¡QUE ES JUSTO LO CONTRARIO!! Desde hace algunos años he tenido el privilegio de conocer a personas muy conectadas con su corazón, con un profundo sentido de la vida y de si mismos. Y cuanto más conectadas están, más gente vamos a sus cursos y conferencias ¿Por qué ocurre eso? Porque las personas somos sensibles a ello, nos gusta estar con gente auténtica, sincera, abierta, con una sabiduría natural, que sean ellas mismas, personas que están en su centro, que están en su corazón y hablan al corazón de los demás. Y eso querido amigo, querida amiga,… nos pasa a todos y a la gente tienes alrededor también les ocurre lo mismo.
Muchos años me pasé defendiendo ese personaje y a más defensa, más ansiedad tenía. De verdad te lo digo ¡no vale la pena! Llega un momento en el que hemos de elegir entre el pensamiento de los demás y ser lo que nos dicta el corazón. Entre seguir huyendo de la ilusión del espantapájaros y acercarnos a comer del alimento que anhelamos.

Tu corazón siempre será

tu mejor opción de vida

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