En la ansiedad solemos andar preocupados por nuestro futuro ¿Cómo será? ¿Cómo estaremos? ¿Qué nos encontraremos? A partir de preguntas de ese tipo, nos vamos enredando en imaginaciones catastróficas que nos hacen sufrir enormemente. Y a más imaginación negativa, más preocupación, quedándonos atrapados en círculos viciosos que sólo nos llevan al desánimo y al miedo. Nos quedamos atrapados ahí sin darnos cuenta de dos aspectos fundamentales que nos pueden sacar de ese círculo. O al menos a mi me ayudaron y por ello lo comparto por si a alguien le pudiese ser útil.
El primer aspecto es pararnos a comprender profundamente que el futuro no puede darnos miedo ¿Por qué? Sencillamente porque no puede dar miedo aquello que no existe. No es al futuro lo que tememos, lo que nos genera el miedo es lo que estamos haciendo EN nuestro presente: imaginar en modo catastrófico. Así que cuando nos preguntamos “¿cómo puedo dejar de preocuparme por el futuro?” no solemos encontrar respuesta porque la pregunta no es la adecuada. Y no es adecuada porque estamos tratando de resolver un problema (nuestra preocupación) desde un enfoque erróneo: el futuro existe y encima es negativo. Fíjate cómo ese enfoque nos encarcela en el miedo y en el sufrimiento. Ante ello hemos de tener algo muy claro, si un pensamiento o creencia me hace sufrir y no nos lleva a ninguna parte… ¡ES QUE ES MENTIRA! ¡ES QUE ES FALSO! Y la prueba de que es mentira es el propio miedo y sufrimiento que sentimos. Ese sentir es nuestro cuerpo diciéndonos “¡¡POR AHÍ NO ES!!” “¡¡TE ESTÁS EQUIVOCANDO!!” ¿Y por qué es una mentira? ¿Por qué es falso? Porque fíjate cómo todo lo que es verdad nos libera, equilibra, pacifica, sana,… así que todo lo que nos encarcela en el miedo es una mentira.
Fíjate cómo cuando empezaste a leer este artículo, ese momento, ¡ya es pasado! Ahora mismo, leyendo estas palabras, ya es el futuro de ese momento en el que empezaste a leer ¿Lo ves? ¡Ya estás en el futuro de ese instante! ¿VES CÓMO NO TIENES QUE HACER NADA PARA CONOCER EL FUTURO? ¡¡YA TE ESTÁ LLEGANDO!! ¿VES CÓMO NO ES NECESARIO PREOCUPARSE POR EL FUTURO PORQUE SIEMPRE NOS ESTÁ LLEGANDO? Observa objetivamente cómo ahora mismo es el futuro de hace unos instantes atrás. Cómo no has tenido que hacer nada para conocer “ese futuro”, sino que simplemente te ha llegado sin más. Y lo más importante, el cómo va llegando sin que llegue nada catastrófico. Y además digo otra cosa, tampoco hemos de preocuparnos por lo que nos llega porque siempre tenemos la habilidad y capacidad de afrontar el momento presente. Lo que no tenemos es la capacidad de afrontar la película de terror que nos imaginamos, por lo que el cuerpo expulsa en forma de síntomas la tensión que acumulamos de esa manera.De verdad, párate ahí, detén tu lectura quedándote en la comprensión de que el futuro nos llega instante a instante en forma de presente y que por lo tanto, no es necesario preocuparse por él. Fíjate cómo, desde niño, desde niña, siempre has estado en el presente. Siempre ha sido de esa manera, el futuro te iba llegando sin tener que hacer nada y sin necesidad real de estar preocupado/a porque ya se te estaba presentando solo. Detente ahí hasta que toda esa comprensión llegue a todas las orillas de tu ser. Párate ahí hasta que razón, emoción e intuición encajen en la inutilidad de andar preocupados. Si mientras haces eso sientes de pronto cómo tu cuerpo se afloja, sientes como un alivio, es tu organismo diciendo “¡¡uuff por fin se ha enterado, ya no tengo que seguir tenso”
El segundo aspecto que olvidamos cuando andamos preocupados por el futuro, es una derivación del anterior y no es otra que la Ley de Causa y Efecto. El futuro efectivamente como tal no existe, pero SÍ QUE PUEDE SER CONSTRUIDO. Es decir que en cierto modo tenemos “el poder” de ir construyéndolo, de que en ese instante tras instante, nos vayamos encontrando cosas beneficiosas para nosotros ¿Y cómo se hace eso? Comprendiendo muy bien cómo funciona dicha Ley, tomando buena conciencia de ella y actuando en consecuencia. Lo mejor para explicar esto es a través de ejemplos, así que vamos a ello. Si yo quiero tener unos abdominales marcados y no hago gimnasia ni dieta, la barriga que tengo ahora mismo es el efecto de no haber hecho en el pasado nada de eso. Si yo tengo una pared de color negro y la quiero blanca pero no la pinto, el efecto será que continuará negra, siendo la causa de su actual estado el hecho de que en el pasado no me puse a pintarla. Llevemos esto al día a día de una persona con ansiedad. Si yo ahora mismo tengo miedo, ansiedad y síntomas, es porque hace unos instantes, horas o días (en cualquier caso en el pasado) estuve rumiando pensamientos negativos. Es decir, estuve acumulando tensión y ahora (en el futuro de aquellos momentos) estoy sintiendo el efecto de ese rumiar. Esto es, que el problema no está en los síntomas que siento ahora, sino en mi rumiar del pasado ¿Ves cómo vamos construyendo el futuro que nos va llegando? En cambio, si yo ahora mismo llevo a la práctica las recomendaciones del psicólogo/a, hago deporte, relajación, meditación, yoga, hobbies, me enriquezco con lecturas que me hagan crecer, hago exposiciones, soy constante,… y voy haciendo a diario lo que en cada instante me toca hacer en mi propio beneficio… ¿cómo me irá llegando ese futuro? Si yo siembro todo eso estaré sembrando causas positivas, por lo que los efectos serán igualmente positivos. Lo que me llegue será beneficioso para mi.
Por lo tanto si lo que ando es preocupado por mi futuro, no es allí a ese mundo imaginario a donde he de mirar, sino que DONDE HE DE ENFOCARME ES EN MI PRESENTE PORQUE ES AQUÍ DONDE SE GERMINA LO QUE HA DE LLEGAR ¿Qué estoy haciendo en mi presente? ¿Qué estoy sembrando en mi ahora? Repito el futuro no es el problema, sino lo que estoy haciendo conmigo en mi presente. Así que toma conciencia de ello  y ¡alégrate! de que tengamos esa capacidad de construir aquello que nos llegue.  Aprovecha ese “poder” en beneficio tuyo y de los demás, está en tu mano, está aquí y está ahora ¡Lo tienes!
P.D.: Puede que alguien al leer todo esto diga para sus adentros “pues yo he llevado a la práctica lo que dijo el psicólogo, he hecho deporte, relajación, meditación, yoga, expuesto al miedo,… y sigo igual o peor. En esa situación es igualmente aplicable la Ley de Causa y Efecto, pero debido a que ello daría para escribir otro extenso artículo, abordaré ese punto más adelante.