Lo importante no es que tengas miedo. Lo importante es que te levantes, te vistas y salgas a la calle. Esperar a sentirse mejor para afrontar el miedo, es como decir: “no me meto en el agua hasta que no aprenda a nadar”.

Los momentos en los que más se avanza en la salida de la ansiedad, son al atravesar aquellos en los que peor nos sentimos y ver al otro lado que no había motivo para sentirse mal.

Lo sé, es muy fácil decirlo y no tanto hacerlo. Lo sé por propia experiencia. Pero te aseguro que es más difícil estar aguantando el miedo indefinidamente.

Así que… hazlo.

Y si tienes miedo, hazlo con miedo.

Hazlo por ti, porque mereces coger de la vida aquello que te haga feliz. Hazlo por quienes quieres, porque ellos también merecen todo lo bueno que hay en ti.  Y tienes mucho bueno que dar a este mundo, pero primero has de dártelo a ti mismo. Ahora es cuando más te necesitas.