En la ansiedad solemos tener la vista puesta en el futuro. Es como si nuestros “ojos mentales” estuviesen fijos allá a lo lejos, en el espacio y en el tiempo, cual vigía pendientes del posible peligro. Estamos tan en la torre de vigilancia mirando a lo lejos, que dejamos de ver lo más cercano e inmediato ¿Y qué es lo que dejamos de ver? Que estamos a salvo en el aquí y en el ahora. Que tu realidad no necesita una torre. Y que tienes un inmenso valor como persona que es precisamente lo que más necesitas VER.

Tu seguridad no está en el futuro, así que puedes bajarte de la torre pues lo que buscas no está allí. Tu seguridad está en tu corazón, concretamente en el sentir que ocurra lo que ocurra en la vida, tienes la energía y la capacidad para vivirlo ¿No lo crees? Detente y date cuenta cómo siempre ha sido así. Cómo toooodo lo que has vivido a lo largo de los años, lo has hecho con la energía y capacidad que tenías en ése preciso instante y no con la preocupación de días o meses atrás. Fíjate cómo de nada te sirvió la pre-ocupación, el estar previamente ocupado en ello para afrontar la situación. Ahí está buena parte de nuestra liberación del miedo, en darnos cuenta de que cuando llegue lo que tenga que llegar, lo solucionaremos con las habilidades y destrezas que tengamos en ese momento y que con éso será suficiente. Siempre ha sido así y siempre lo será, en ti y en todas las personas. Por lo que no necesitamos permanecer en constante estado de alerta para solucionar lo que nos venga en la vida. 

Así que baja de la torre, siembra tus campos y cultiva tu corazón. Que es ahí donde encontrarás la seguridad que buscas, en el ocuparte de tu presente con los dos pies en el suelo.