EJERCICIO 2 – REGRESA A TU HOGAR

Si has practicado el Ejercicio 1, habrás podido comprobar con mayor claridad cómo nuestra mente tiene el hábito de marcharse del presente. De irse al pasado, fugarse al futuro, de entrar en imaginaciones, rumiaciones, fantasías,… en los próximos días, procura RECONOCER de que se tratan sólo de películas mentales que nada tienen que ver con tu aquí ni con tu ahora. Ahonda en el reconocimiento de esa diferencia entre la película mental y la más pura realidad. Trata de reconocer esa historia mental como lo que es, simplemente eso mismo, una mala película. Tras darte cuenta de ella, simplemente regresa a tus cinco sentidos, a lo que estés haciendo, mirando lo que miras, escuchando lo que escuchas, tocando lo que tocas, oliendo lo que hueles,…ello automáticamente te traerá al presente. Eso en el fondo es regresar a nuestro hogar, pues el aquí y el ahora es el lugar y el momento más seguro donde podemos estar. Estamos más seguros porque nos encontramos libres y no presos del sufrimiento que nos genera la imaginación y la fantasía. De la misma manera que en tu casa eres libre y estás seguro, en el presente igualmente lo estás. Meditar es regresar a ese lugar de libertad y seguridad, y ello puedes hacerlo simplemente regresando a tu presente a través de tus cinco sentidos. Cuando lo hagas, incluso puedes decir “he llegado, estoy en casa”. Si percibes que no estás en casa al cien por cien, detente, respira, deja que tu respiración termine de detener el vagabundeo mental hasta que sientas que te instalas en el momento presente.
Fíjate cómo en tu casa eres dueño de tu vida, pues regresando al aquí y al ahora es igual. A través de nuestros cinco sentidos entramos en la parte más segura que hay dentro de nosotros mismos. Incluso el propio Buda llegó a denominarlo como “el refugio”, al cual podemos regresar sin importar dónde estemos y cuando queramos. Se trata de se lugar de nuestro interior en el que estamos a salvo de los vientos de la imaginación que nos arrastran al sufrimiento. Regresar a la realidad a través de los cinco sentidos, es regresar a nosotros mismos y entrar en esa zona de seguridad.
Esto último me fue especialmente útil cuando tenía agorafobia y me exponía. Al salir a la calle, conectaba con mis cinco sentidos. De qué color eran los coches, cuál era la temperatura del aire, cómo iba vestida la gente, la decoración de los escaparates, cuántos tipos de canto de pájaros escuchaba, la presión de mi peso sobre la planta de mis pies, las grietas de las losetas del suelo, el murmullo de la gente, los distintos tonos de verde de los distintos tipos de árboles, los olores que me iba encontrando al caminar,… tomando conciencia de todo ello ¡¡Ésa era la verdadera realidad que me encontraba al salir a la calle!! y no mis imaginaciones sobre si me iba a desmayar o me iba a dar una crisis. Podía caminar porque había entrado en mi hogar interior, me encontraba seguro en la calle porque había entrado en mi zona interna de seguridad. Y lo mejor de todo, como decía Buda, es que esa zona te acompaña allá donde vayas y puedes acceder a ella cada vez que quieras. Así que NO NECESITAS REGRESAR A TU CASA DE LADRILLOS PARA ESTAR SEGURO, pues tienes el aquí y el ahora para refugiarte. Tienes esa zona interior que te acompaña allá donde vayas y a la que puedes acceder en cualquier momento. Sólo necesitas ejercitarte para entrar en ella con mayor facilidad y permanecer en ella mucho más tiempo. Al principio serán sólo unos segundos, pero si continúas practicando esos segundos irán ampliándose.
Pero nuestro hábito y nuestro miedo están ahí ¿verdad? y no es fácil entrar ni permanecer en esa zona ¿a que sí? Lo sé muy bien. Por eso te digo que este ejercicio, como todo en la vida que hemos de aprender, necesita de tu práctica constante hasta que ese hábito de marcharnos al pasado y al futuro vaya perdiendo fuerza. Todos estos ejercicios de nada servirán si no los practicas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Un día y otro, y otro, y otro,… con paciencia, con aceptación, sin juzgarte, con naturalidad, con una intención bondadosa,… Sólo tu práctica convertirá estas letras de tu pantalla en una experiencia personal de calma y serenidad.
Una última cuestión, no la tomes contra ese hábito ni contra ti mismo. El hecho de que nos marchemos del presente es absolutamente normal, es lo que llevamos haciendo toda la vida y esa inercia la vamos seguir teniendo durante un tiempo indeterminado. De ahí la importancia de aplicar las siete actitudes del Mindfulness. Actitudes éstas que son contrarias a la ansiedad, por lo que cada vez que nos distraigamos en el pasado y el futuro, ello se convierte en una magnífica oportunidad de desarrollar actitudes contrarias al miedo y la preocupación. Fíjate cómo desde esa perspectiva, el problema se convierte en una oportunidad para ganar en bienestar, por lo que igualmente nos salimos del victimismo y entramos en la acción y en el tomar las riendas de nuestra vida.
Te mando un inmenso abrazo de ánimo.
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