EJERCICIO 6 – VER CON CONCIENCIA

En un momento en el que nadie vaya a molestarte, elige un lugar en el que te encuentres especialmente tranquilo. Se trata de ese lugar en el que te sientes especialmente a gusto. Puede ser en tu propia casa, mirando por una ventana, en el balcón o una terraza. Aunque si es en el exterior mejor que mejor, sobre todo si puedes hacerlo en plena naturaleza. Desconecta el móvil, estos cinco minutos van a ser para ti y para nadie más.
Seguramente habrás estado muchas o al menos algunas veces en ese lugar. Así que en tu memoria tendrás registrado cómo es ese lugar. Pues bien, abandona tu memoria, suelta todo recuerdo que tengas sobre él y acércate a ese lugar como si nunca hubieses estado allí. Acércate con la curiosidad que tenías de niño cuando descubrías algún lugar nuevo, expectante de lo que allí pudiera haber. No trates de concentrarte ni de forzar nada. Sin juzgar ni analizar, sin interpretar ni elaborar pensamientos. Mira con ojos nuevos porque ese lugar efectivamente es nuevo para ti, ya que hasta que no experimentes ese momento no sabrás qué cambios ha podido haber. Aunque lo veamos todo igual, todo está en constante cambio, siempre hay detalles que no nos percatamos de ellos y que cambian. Incluso si estamos mirando una calle, el movimiento, las personas, los coches, la luminosidad, los colores,… todo ello es nuevo para ese instante. Si estás en un parque o en la naturaleza, observa las hojas de los árboles, los pájaros, la tierra, las tonalidades, hierva, plantas, flores… Si estás en el mar observa cómo ninguna ola es igual a otra, el brillo del sol en agua, las gaviotas, arena,… Estés donde estés trata de que no se te pase ni un detalle por pequeño que sea. Hazlo con tranquilidad y serenidad, sin prisas. Sólo observa. Si descubres que te has despistado y te has metido en un mar de pensamientos, no pasa nada, es normal. Deja que ese pensamiento, lo mismo que ha llegado, se marche y vuelve a observar con curiosidad y apertura todo lo que te rodea.
Este ejercicio que acabamos de describir, puedes hacerlo en cualquier instante aunque sea durante unos segundos. Aprovecha quizás el atasco en el tráfico, mientras esperas a alguien, cuando falta unos instantes para que la comida se termine… en esos momentos en los que no haces nada especial, puedes aprovecharlo para meditar en y entrar en la realidad, tu presente, a través de tu vista. Hay muchos instantes en los que puedes llevarlo a la práctica. Igualmente puedes hacerlo en tu vida más cotidiana sin necesidad de detenerte, trata de mirar a tu alrededor con esos ojos nuevos exentos de tu memoria y de juicios.
Entrar en la realidad a través de la vista es darte el privilegio de admirar la vida. Así que disfruta practicando este ejercicio.

 

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