Si te han diagnosticado ansiedad, antes de nada, me gustaría decirte tres cosas:

 

1º Los síntomas que sientes son totalmente inofensivos.

2º La ansiedad NO es peligrosa.

3º No estás loco/a.

 

que es

 

He querido empezar diciendo esto, por si algo de ello pudiera estar preocupándote ahora mismo. La ansiedad es sólo un sistema de autodefensa que nos prepara ante situaciones que consideramos amenazantes, ya sean reales o imaginarias. Cuando dichas situaciones son reales, como por ejemplo, estar a punto de sufrir un accidente de tráfico, es normal que en ése momento surja la ansiedad. Ésta prepara al organismo para actuar de forma rápida y precisa al volante para evitar el accidente. Piensas o imaginas los posibles daños, y el miedo hace que te centres sólo en el obstáculo y en cómo reaccionar. En ésos instantes, nuestra mente filtra toda la información que nos llega, aparta de nuestro campo de atención cualquier cosa que no sea el propio obstáculo. Una vez salvada la situación, momentos más tarde, poco a poco volvemos a nuestro estado normal. Por lo tanto, la ansiedad tiene una función muy positiva en nuestras vidas, nos protege.
El problema surge cuando dicho mecanismo se activa cuando no existe un peligro real. De esa manera, se produce lo que se podrían llamar falsas alarmas, haciendo que el cuerpo reaccione como si en verdad estuviésemos ante una grave amenaza. En ello tiene mucho que ver nuestros pensamientos, nuestro diálogo interno: ¿qué nos decimos o imaginamos? ¿qué pensamos que nos va a ocurrir? ¿qué esperamos que vamos a sentir? Si las respuestas a todas ésas preguntas son catastróficas… nuestro miedo se activa, y como hemos visto antes, éste tiene la facultad de hacer que te centres sólo en aquello que trata de confirmar el propio miedo, magnificándolo. Es entonces cuando aparecen las taquicardias, mareos, angustia, sudoración… Es como si miraras por el zoom de una cámara, y creyeras que lo que ves, es toda tu realidad. Cuando en verdad no es así, tu realidad es mucho más amplia que los síntomas.
Si por ejemplo, sientes latir tu corazón con más fuerza de lo habitual, ello puede ocurrir por cualquier razón inofensiva como puede ser un estrés normal, algo de cansancio… Si en esos momentos comienzas a pensar en la posibilidad de un infarto, y dado que la ansiedad tiene la función de protegerte, ésta activa el zoom haciendo que te centres sólo en los latidos (autovigilancia), sumándole además un montón de ideas o imágenes catastrofistas… ¿quién no tendría ansiedad en ésas condiciones? ¡¡Todo el mundo!! Ello es lo que hace que realmente te asustes y ante el miedo, la reacción automática del cuerpo es que el corazón lata aún más rápido… con lo que todo se magnifica y entramos en una espiral hacia arriba, como si de un torbellino se tratara.
En definitiva, fíjate cómo son tus pensamientos y la imaginación quienes realmente disparan la ansiedad. Sin ser consciente, te asustas con tus propios pensamientos.
Mi experiencia me dice que no creyéndote esos pensamientos catastrofistas, no dándoles la importancia que crees que tienen, no anclarte a estos, dejarlos pasar sin interactuar con ellos y practicar meditación y relajación… hacen que la ansiedad disminuya paulatinamente. Es digamos un dejarte estar. Si ves que los pensamientos te arrastran, lo mejor es que acudas a un buen psicólogo/a, hay técnicas muy efectivas que ellos pueden enseñarte.