En determinadas personas, no todas, la ansiedad se debe a un conflicto interior que no hemos resuelto adecuadamente.  O bien no nos creemos capaces de superar determinadas situaciones a nivel real o emocional.  Todo ello genera una gran tensión interior que nuestro cuerpo exterioriza mediante la ansiedad.  Es como si nuestro organismo tratara de encontrar una solución biológica al conflicto interior que tenemos, encendiendo las luces de alarma de que hay algo que trabajar a nivel personal e íntimo con nosotros mismos.
De ésa manera, la ansiedad se convierte en una oportunidad para “sanearnos” por dentro, para resolver aquellas cuestiones que en el fondo sabemos que nos hacen daño.  Cambiar el modo de percibir la ansiedad, fue fundamental para mi, entendiéndola como una llamada de atención de que debía centrarme no tanto en los angustiosos síntomas. Si no en buscar el equilibrio entre mis pensamientos, sentimientos y actuaciones.