La ansiedad es como una radio que sólo sintoniza una emisora, por mucho que busques en el dial, siempre escuchas lo mismo, y además resulta imposible apagarla.  Como mucho consigues bajar el volumen, pero de nuevo comienza a sonar estrepitosamente.  Desesperante.
El miedo hace precisamente eso, centrar tu atención en determinados aspectos de tí mismo/a, haciendo que sólo te fijes en aquello que precisamente confirma tu miedo.  Ya no ves nada más, ves sólo lo que tu miedo te permite ver, formándose así un filtro que distorsiona la visión sobre nosotros mismos.
Y lo que el miedo precisamente te oculta, es que estás bien, que tu cuerpo está sano, que no existen amenazas y que no hay motivos para alarmarse.  Así mismo te oculta tus propias capacidades para poder superar cualquier problema que pudiera surgir.
Ser realmente consciente de ése filtro, viéndolo como tal, me ayudó bastante a entender cómo funciona la ansiedad.  Y el comprenderla me hizo “quitarle hierro” a todos esos síntomas.
Poco a poco, la radio comenzó a sintonizar más emisoras.  El dial estaba lleno, siempre lo había estado.