A lo que más le tenemos miedo, es a no llegar a esos “listones” que nos pusimos porque creímos que si no llegàmos, no seríamos aceptados, queridos, validados.

He de ser eficiente, trabajador, valiente, decidido, útil, salvador, generosos, productivo,… ¡Cuánto esfuerzo! ¡Cuánta energía en mantener un personaje para que nos quieran!¿Y luego a quién quieren a ti o a la máscara que llevamos puesta? Y éso es porque en el fondo, no creemos que tal y como somos no nos van a aceptar. Creemos que si me nuestro tal y como somos no nos van a querer. Y si seguimos más hacia el fondo es porque no nos aceptamos no queremos tal y como somos. Porque si lo hiciéramos no tendríamos problema alguno en mostrarnos sin necesidad alguna de ocultarnos tras una máscara.

Y éso que nos pasa nos ocurre a tooooodos/as. Ahí estamos todos en mayor o menor medida en el mismo barco.

De alguna manera todos/as seguimos siendo niños/as tratando de que nos quieran, acepten, validen.

Y ahí está gran parte de nuestro nuestro miedo, que no nos quieran.

¡Qué necesario es “repaternizarnos” y “rematernizarnos”. Ser nosotros ésa pero que nos quiere, acepta, valida, protege, mima, abraza, divierte,… Éso se llama AMOR PROPIO. Sé por propia experiencia que es un proceso, que no se logra de la noche a la mañana. Que lleva su tiempo. Pero también sé que se puede ejercitar y que es de lo más enriquecedor. Hay un antes y un después de sentir tú para tí puedes ser ésa persona.